Empecé a notar el glúteo más levantado como a la sexta semana, sobre todo con los jeans de tiro alto. Me lo tomo en la mañana con agua bien fría y hasta se me antoja por el sabor a durazno.
Retengo mucho líquido en temporada de calor y con este ya no amanezco con los tobillos inflamados. Me lo llevé a la playa y regresé sin sentirme pesada.
Mi meta era volver a usar mis blusas entalladas y en poco más de un mes ya se me ve la cintura más marcada. Lo combiné con caminar en las tardes y los resultados me encantaron.
Yo era de las que picaba algo cada rato en la oficina y ahora llego a la comida sin ansiedad. Tampoco me pone nerviosa ni me quita el sueño, que era lo que más me preocupaba.
Entré con dudas porque he tirado dinero en pastillas que no hacen nada. Aquí sí noté la piel más firme en los muslos como en la tercera semana y por eso ya pedí el segundo frasco.
Doy clases de glúteo cuatro veces por semana y lo que me faltaba era volumen, no entrenamiento. Se lo recomiendo a mis alumnas que ya llevan rutina constante.
Lo combiné con el de apetito y la diferencia entre usar uno solo y usar los dos juntos es enorme. Me sorprendió el enfoque en cortisol, casi nadie lo trabaja.